Con el contexto económico actual, es más que probable que decenas y cientos de jóvenes encuentren en la industria del sexo una alternativa a la precariedad laboral. Ha sido el caso de Grey, Stoya, Khalifa, y estos son solo los ejemplos más mediáticos. Pero hacen falta más voces que cuenten por sí mismas sus propias verdades, ajustándose a su propio criterio para que futuras generaciones encuentren experiencias visibles y documentadas antes de dar el paso. Precisamente por lo que Mia Khalifa decía en su entrevista en la BBC, para que tengan herramientas con las que identificar cuándo alguien se está aprovechando de ellas.