Los abusos sexuales en la adolescencia son la punta del iceberg en la problemática de una sociedad que todavía entiende la sexualidad como un juego de dominadores y sometidos. A pesar de ser una preocupación general, varias conductas tóxicas están tan normalizadas entre adolescentes que pasan desapercibidas a los adultos. Únicamente ahora que empieza a desaparecer el tabú del sexo en las aulas, las historias de relaciones abusivas en los más jóvenes y la inculcación de un rol sumiso en el caso femenino empieza a discutirse.

Soy un hombre, y pasé parte de la pubertad y la secundaria en el grupo de los chicos. En mi generación existían los “bandos” según el sexo y siempre quedaba el miedo a comportarse “como una chica” o “como un chico” en el caso de las adolescentes. Quienes nacimos en los 90 teníamos esa tendencia a no mezclarnos con el sexo opuesto salvo que hubiera un interés romántico o sexual de fondo. La homosexualidad ya no se vivía con miedo, pero sí con vergüenza.  Obviamente generalizo, pero era el momento en el que eso de “un hombre y una mujer no pueden ser amigos” todavía estaba vigente y era ley para muchos de nosotros.

Luego maduramos, y la sociedad cambió a la vez. Pero ahí quedaron las historias de felaciones clandestinas por complacencia, primeras veces forzosas con dolor y fanfarronadas varias sobre virginidades perdidas. No es raro encontrar gente con recuerdos negativos de sus primeros pasos en el sexo, ya fuera como víctima o como verdugo.

Normalización de relaciones tóxicas entre adolescentes

Ahora también soy periodista. Hablo de sexo en institutos bajo varios programas de educación sexual. Lo hago desde la divulgación y con el contacto de profesionales de la sexología, así que tomad esto como una narrativa más y no como el diagnóstico de un experto sobre sexualidad en adolescentes. Pero, cuando hablan ellas, a menudo se repite la misma frase: “mi novio me obliga a hacer cosas”.

Existen varias formas comunes de abuso entre jóvenes y no necesariamente son todas físicas. Van desde el chantaje y el aislamiento por celos a la imposición del sexo sin protección o forzar situaciones que la pareja no desea.

Algunas señales de alerta de comportamientos abusivos y relaciones tóxicas entre parejas adolescentes son:

  • Chantaje emocional en la pareja para controlar su vida personal o lograr prácticas no deseadas.
  • Maltrato físico (empujones, forcejeos o agresiones graves).
  • Control del tiempo que pasa con su familia o amigos.
  • Control del teléfono y las redes sociales.

Aunque sobre este último punto, en el ámbito de internet el tipo de abuso cambia y es más común la humillación pública incluso entre menores de edad difundiendo material íntimo como venganza. De hecho, se ha acabado llamando revenge porn o pornovenganza.

Las historias, por supuesto, cambian, y van desde la relación dominante por parte de (generalmente) un chico más mayor y sexualmente exigente a la sumisión “voluntaria” de jóvenes que entienden que ser mujer es en parte actuar como un objeto de deseo de su novio y mantener una especie de control mediante la complacencia. Algo así como vivir el refrán “mantén su estómago lleno y sus pelotas vacías” que popularizó la serie Peaky Blinders.

No aprenden a pagar impuestos, no reciben educación sexual

Por supuesto, hay tantas ideas sobre la sexualidad como individuos sexuales, pero hasta hace no tanto la sociedad había tratado el sexo como una especie de secreto a voces. Conocemos más sobre los fetiches sexuales de reyes y personajes históricos que llevan siglos muertos que de nuestros propios gustos en la cama. Mi generación, por ejemplo, llegó a la mayoría de edad sabiendo más de ballenas blancas y navegación gracias a Moby Dick que de sexo. Nuestra educación sexual en el instituto dejó mucho que desear.

Los adultos nos quedamos atrás. No conocemos las nuevas aplicaciones que se usan entre adolescentes y que han abierto la puerta mediante el sexting a nuevas formas de acoso y de prácticas no consentidas. Desde Tinder a Snapchat, cualquier menor de edad puede ser víctima del ciberacoso en una relación tóxica si no recibe las herramientas adecuadas para identificarlo y prevenirlo a través de la educación sexual.

Estadísticas de agresión sexual en adolescentes

Esta estadística refleja las cifras de violencia sexual entre adolescentes de entre 15 y 17 años en Estados Unidos. Contiene la información de 6.000 encuestas hechas entre 2008 y 2014. Como vemos, las víctimas de las agresiones son en su mayoría mujeres. Por otro lado, en España, El Mundo publicaba que en 2017 los casos de menores de edad enjuiciados por violencia de género ascendía a 266, un 48% más que el año anterior.

Es una opinión, insisto, pero está formada por decenas de malas experiencias confesadas en privado en pasillos de instituto. El sexo vende, pero ¿a qué precio? Hasta que las próximas generaciones no vengan con la seguridad de que el sexo es un intercambio entre iguales, el público adolescente seguirá normalizando la violencia sexual y relaciones tóxicas como roles naturales en relaciones casuales y de pareja. Si fallamos, lo aprenderán de otras fuentes.

Antes de que te marches

Mi trabajo como investigador se ha utilizado para hablar de educación sexual en adolescentes. No siempre estoy disponible para viajar o participar en congresos y seminarios, pero mi canal de Youtube tiene una parte destinada a jóvenes y su sexualidad como material para institutos, sobre todo para que comprendan lo que ven y sobre todo cómo se producen esos vídeos.

Si todavía no lo has hecho, suscríbete, y si te dedicas a la educación no dudes en utilizar mi material para cualquier actividad que incluya un público joven. Siempre y cuando no haya afán de lucro mis vídeos y en general todo este material tiene licencia Creative Commons.